|
SÁBADO SANTO
30 de marzo
Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección. Es un momento de profundo silencio. Todo callará hasta la noche del Sábado Santo.
El segundo día del Triduo Pascual no hay otra convocatoria que el Oficio divino ante el altar desnudo, presidido por la cruz. El Concilio Vaticano II recomendó también que este día estuviera consagrado por el ayuno pascual (ver SC, 110).
|
|
El Oficio divino tiene un tono de meditación y de reposo, especialmente el
oficio de lectura,
Las
laudes
incluyen lamentaciones del justo y el anuncio de la resurrección. La
hora intermedia
habla de la luz que brilla en medio de las tinieblas. Las vísperas repiten los salmos de la misma hora del Viernes Santo, pero con antífonas que aluden a los signos de Jonás y del templo (ver Mt 12,39-40). Los demás textos se refieren al bautismo como imagen de la sepultura de Cristo (ver Rom 6,3-4). La piedad cristiana debe tener también un recuerdo para la Santísima Virgen este día.
Se recomienda con insistencia la celebración del
Oficio de Lectura
y de las
Laudes
con participación del pueblo. Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.
* San Zosimo, Obispo de Siracusa
Menu Principal
Los datos recopilados en esta páginas han sido extraidos de distintos medios expuestos al público y el objetivo es únicamente informar, ayudar y orientar al lector. Dicha información se muestra sin ningún ánimo de lucro por parte del diseñador.